sábado, 1 de enero de 2011

El bizcocho mágico, de la abuela de Elvira



Imagen: Norman Rockwell



El bizcocho mágico, de la abuela de Elvira


Hoy, como no podía ser menos, inauguramos el año con una receta "mágica", traída de las cariñosas manos de nuestra "clanera": Elvira

Gracias, bonita por tu querer ,siempre, involucrarte en mis "locuras" , tu estar siempre ahí, tu generosidad, participación ... y saber obrar. Gracias, de corazón

Y .. qué me parece escuchar por ahí... que qué es éso de que es mágico? Que ..¡ no puede ser!

CÓMO QUE NO? Es que no creeis lo que digo? , pues leed y veréis!
A ver... el bizcocho mágico, como me gusta llamarlo, se ganó su nombre por lo peculiar que es. No sólo llegó a mí hace tiempo - cuando ni siquiera había inaugurado mi negocio-, sino que fue durante una velada telefónica deliciosa, absolutamente generosa y que la verdad : me sorprendió.

Yo ,todavía andaba en palmitas, aprendiendo, cuando de pronto me quedé maravillada de la forma en que se preparaba, justo al revés de como me habían enseñado. Y me sorprendió. Pero como no sé estarme quieta y soy una cotilla incorregible con vocación de alquimista, siempre experimentando... ( lo que se ha perdido la ciencia sin mí!) no pude por menos que hacer la probatina. Y NO ME DEFRAUDÓ.


Qué decis?, que me deje ya de rollos y dé la receta? Ozú, qué prisas, jopetas. Ya voy ya...


Transcribo la receta tal y como nuestra "clanera" me la envió.
Las acotaciones, aclaraciones y trucos: al final del texto. Seguidle la pista a los asteriscos en negrita*



Imagen: Carl Larsson


Bizcocho mágico. Receta

Según el tamaño de tu molde de rosco* (imprescindible este tipo de molde para que el bizcocho no baje por el centro, que es muy ligero), pesas 3, 4, 5 o 6 huevos. 3-6 Huevos
El mismo peso de los huevos de azúcar
La mitad del peso de los huevos de harina
Una pizca de mantequilla para untar el molde
Ralladura fina de limón (medio será suficiente para los roscos pequeños, o uno para los grandes) y mezclarla con el azúcar.

Se unta el molde con mantequilla. Se enciende el horno a 250 grados. Se separan las claras de las yemas y se reservan estas últimas. Se baten las claras a punto de nieve (se puede añadir un pellizquito de sal).
Se añade poco a poco el azúcar con la ralladura de limón hasta conseguir textura de merengue.
Se añaden las yemas de una en una, ligándolas suavemente para que no baje mucho el merengue. Se coje un tamiz y se va dejando caer el harina poco a poco, como nieve, ligándola suavemente con la masa.

Se vuelca la masa en el molde de rosco, se mete en el horno, y se baja el horno a 210 grados, más o menos. La masa subirá bastante y luego bajará un poco, por eso es mejor no llenar el molde demasiado, para que no rebose. En una media hora aproximadamente estará hecho, pero hay que pinchar con una aguja de media fina * y que no salga pringosa.
Volcar el rosco en un "respirador" (yo lo llamo así, no sé el nombre oficial): plataforma de rejilla de metal con patas para que el bizcocho respire por abajo y no se pegue al plato. Es muy esponjoso y delicioso, la única dificultad está en encontrarle el punto de horno.



Imagen: Carl Larsson

Voilá! Esta es la receta. Para aquellos que esteis acostumbrados a hacer bizcocho, habreis observado el gazapo de incorporar los ingredientes al revés, pero lo cierto es que sale esponjosísimo.
También habreis observado lo alto de la temperatura ... Qué truqui para lograr que esponje a toda velocidad, eh?
Y ahora viene mi truco particular del rosco en negrita y con asterisco.

Para aquellos que no tengais rosco y, en estos momentos no os apetezca comprar un nuevo molde ( que la cosa está mú achuchá...) os propongo un truco para salir del paso:
En un molde redondo cualquiera de los que tengais por casa ( aunque tendrá que ser de tamaño proporcional al "bujero" que quede en el interior...) podeis darle la famosa forma de rosco, simplemente empleando una lata vacia que tengais por casa. Limpia y envuelta en papel de hornear; si quereis también podeis engrasar el papel por el lado que rozará con la masa, pero no es imprescindible, la gracia de ese tipo de papel es que te ahorra el emplear mantequilla y harina para hacer fácil el desmoldado y evitar que se "agarre".

Colocad la lata en el centro y a continuación verted la masa en el surco alrededor. Dad una serie de golpes secos sujetando la lata, para que no se mueva del sitio , para lograr así que la masa se nivele por igual, y de paso se eliminen todas las burbujas de aire internas. Y a hornear!
Recordad que el horno está bastante alto de temperatura, con lo que puede que en 18-20 minutos ( id chequeando) , esté hecho . Depende de cada horno. Elvira me comenta que a su hermana se le hace en 30, a ella el 40. Yo creo que en incluso menos puede estar perfecto. Pero todo depende del tamaño del molde, la cantidad de masa y el tipo de horno. Vostros conocereis el vuestro.

* Recordad también que puerta del horno NUNCA debe de abrirse antes de algo más de la mitad de tiempo necesario para hornear ( en este caso NO ANTES DE 15 MINUTOS) o sinó el bizcocho se hundirá al desmoldar.

* La aguja de media puede sustituirse perfectamente por un palillo largo. Tipo los de brochetas que venden en los chinos.

Qué... qué tal ha salido. Bien , eh?

Hale, hale, pos nada, las gracias no me las deis a mí... sino a Ellas.
A disfrutar!

8 comentarios:

  1. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderEliminar
  2. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderEliminar
  3. ¡Oléee, qué ilusión!!!!! Me encanta verlo aquí, con tus trucos añadidos. Mi madre en el horno de su segunda casa lo tenía que tapar con papel de plata los primeros 20 minutos y lo dejaba destapado al final. Pero como bien dices, es mucho mejor no abrir el horno a mitad de cocción si no es de los que queman demasiado por arriba.

    El último que hice, de 4 huevos, llevaba la ralladura de un limón entero y quedó perfecto de limón. Se lo recomiendo muy especialmente a todos aquellos que resisten mal las grasas, pues la masa no lleva ni pizca, como habéis visto. Sabroso, esponjoso, y digestivo!!!

    ¡Mil gracias a ti, Femme! Y muchos besos a todas las del clan!

    ResponderEliminar
  4. Gracias a Elvira por compartir el secreto y a Femme por divulgarlo, ya me lo estoy copiando para cuando decida matar de sorpresa a mi familia (cuando hago un dulce me preguntan si se les ha pasado una fecha o estoy triste).
    Además, me gusta guardar recetas con nombre propio, tienen más sabor a hogar.
    Besazos a todos en el primer día oficial del año!

    ResponderEliminar
  5. ¡Ay, qué bien!!! mira que buena receta nos ha traído Elvira, y la gracia de tus palabras que la acompañan.
    Ya sabéis que lo mío no es la cocina, pero nunca se sabe... así que me la apunto.

    Un besito.

    ResponderEliminar
  6. ¡Bien, bien! aportaciones p'al baúl.
    Qué ilusión le hace a Elvira, no me extraña, cuando me de la vena repostera lo pruebo.
    Las imágenes como siempre encantadoras.

    Ese pastel que hace la abuela es del que se pone a enfríar en el alféizar (bonita palabra) de la ventana, de él salen ondulantes volutas de aroma, que hacen peligrar su integridad, pueden llegar ardillas del jardín, o ardillas de dos patas también....

    Te tengo que mandar algo yo también, mejor dos cosicas.

    Hasta pronto princesa

    ResponderEliminar
  7. Ayer hice el bizcocho de la superabuela de Elvira.
    Hoy ya no quedan ni las migas.

    No sé como deciros, que es finísimo de sabor, de textura y de aspecto. ¡Qué ricooooooo!!!!! y qué diferente a los demás.
    Es como comer una nube hecha bizcocho. Yo me entiendo, Jaaa!!!....
    ¡¡¡De "Haute Cuisine",oigaaaaa!!!!!!......
    (Le puse 5 huevos, y usé harina de repostería).

    Mil gracias a Elvira, y a la deliciosa FEMME por este regalo.

    Un besísimo.

    ResponderEliminar
  8. Olé y olé, me alegro muchísimo de que te haya gustado. Exacto, es como una nube, fino, sabroso y esponjoso. Y estoy de acuerdo en que es diferente a los demás.

    Besos a ti y a todas!

    ResponderEliminar